SABINE KORTH: de Sur a Norte

Sabine Korth se mueve alrrededor del mundo con una cámara ligera y un mapa sin fronteras. La cámara es una Minox y el mapa construido por su sensibilidad extranjera. Ella es alemana, vive en Italia y ha viajado por muchos lugares ´exóticos´ : Zimbawe, Egipto, Ghana, Venezuela, Cuba, Turquía, México, y por supuesto, Europa.
La sensibilidad a la luz y la exclusión de las fronteras son conducentes a los montajes de Sabine: fotografías hechas de impresiones fugaces, conteniendo un cuadro que no es un cuadro, solamente una pausa entre historias, que parecen estar interconectadas de unas a otras. Cuando ella regresa a casa, hace los montajes. Mira sus contactos como un niño mira sus juguetes. Juega con ellos, sueña a través de ellos, corta y pega sus sueños. Sabine necesita ver tierras lejanas a ella, ya que necesita explorar la naturaleza de sus sueños. En algunos casos, estos sueños reflejan la fascinación de los Nórdicos por los climas cálidos y la naturaleza exhuberante. Pero el trabajo no es sobre eso. Ella no se apropia del mundo foráneo como un voayer o una atracción distante. Su acercamiento a estos sitios tiene que ver con ella misma. Se cuestiona su propia identidad al ver a los nativos que se ven como ella, sonríen como ella, se visten como ella. Ella forma parte de su mundo, sientiendo por un instante que el suyo es un ´pequeño mundo´. Pero tampoco el trabajo es sobre eso.
Sabine no reconoce un patrón universal que le ayude a decifrar tierras y personas. Ella se siente diferente a ese mundo al percibir las diferenecias en su interior. Ella ve los anuncios Ingleses en Africa, los zapatos de turistas colgando de los camellos, pantallas de televisión por encima de paisajes deseacute;rticos, iconografia cristiana y danzas africanas, poderes militares y jardines artificiales, evolución y revolución. Ella deja que el lugar extranjero la visite, y ella trae su conciencia europea contemporánea a la memoria de tal visita. Transporta camellos a Berlin, Mezquitas Turcas a Alemania, máscaras africanas al subterráneo, la puerta de Branderburg por las pirámides, los niños africanos por el muro de Berlin.
Ella mora, con sueños e intereses, en un mundo inmenso sin fronteras, capturados con su pequeñ a cámara.

Antonella Pelizzari
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